lunes, 30 de marzo de 2015

De nuevo con los Buitres

Buitre leonado Gyps fulvus
Desde hace mas de treinta años, todos los sábados se produce un ritual en la Sierra de Guara. Dos amigos, ya desde muy jóvenes se propusieron dar de comer a los cada vez mas escasos buitres leonados de la Sierra de Guara. Con el paso del tiempo crearon el fondo de Amigos de los Buitres y tras muchas penurias consiguieron un lugar donde con todos los formalismos y legalidades encontraron un lugar donde hacer lo que mas les gustaba. dar de comer a los buitres.


Después de ese largo tiempo, ha conseguido que los buitres totalmente salvajes coman en las cercanías de un ser humano e incluso de su propia mano, y no solo eso, sino en las cercanías de un grupo mas numeroso de personas. 
Este hombre es nuestro amigo Manu Aguilera

 Este hombre es nuestro amigo Manu Aguilera. Profundo conocedor de la fauna de su tierra, cada sábado acude a la cita de los buitres acompañado de la gente que ese sábado se ha acercado  a las instalaciones que el Fondo de Amigos de los Buitres tiene en Santa Cilia de Parzano.

Los buitres leonados, como controlando el día y la hora comienzan a acercarse al lugar, aun antes de llegar toda la comitiva. Hoy les toca una pequeña ración de comida gratis.

 Antes Manu ha pasado por los mataderos comarcales de la zona en busca de despojos, después con una carretilla eléctrica lleva la carga a través de un sinuoso camino. Cuando llegamos al lugar ya hay buitres posados en las cercanías.

Antes de que la carga llegue al suelo, los buitres se lanzan a por la comida aun dentro de las bolsas. No hace falta abrir las bolsas de eso se encargan ellos. Pasados los primeros minutos de ansiedad y frenesí de los buitres poco a poco se van calmando y los mas viejos del lugar se van acercando y rodeando a Manu, conocedores de que Manu esconde algunas golosinas para ellos.
 
Es la hora del recuento e identificación de los ejemplares marcados, así como de los posibles lesionados o enfermos, a los que si es posible se les captura, claro, a mano.

Los mas atrevidos, los veteranos, son los que siempre están allí. han conseguido hasta tener un nombre y por ese nombre atienden a Manu, en busca del pequeño obsequio que les da al pico, ya sea un trozo de carne o un huevo.

La mansedumbre de estos animales totalmente salvajes solo es posible ante la presencia de Manu, que ha conseguido exportar esta idea de dar de comer a los buitres. En poco tiempo según nos contó  partía de nuevo hacia Gambia, país donde el F.A.B. tiene un comedero gestionado por los propios lugareños para salvar de la extinción a un buitre muy escaso.
 El Buitre cabecinegro Trigonoceps occipitalis , no ilustrado mirar en internet.


Mientras unos contemplativos buitres y componentes del grupo cruzamos miradas, en una cercanía imposible, de no estar allí, con una familiaridad como si estuviésemos en una granja de gallinas.


También hay que decir, que los buitres son muy recelosos y temerosos, por lo que Manu ya ha avisado al grupo de que no hablemos ni hagamos movimientos rápidos, pues los buitres se asustaran y no volverán hasta el próximo día. Solo la voz de el les aplaca ese recelo.

 Una vez acabado el grueso de la comida, unos buitres se van mientras otros llegan, pero solo es ante la abundancia donde se muestran frenéticos y devoran la comida, después a los pequeños trozos no les hacen demasiado caso. Esto será la comida de otras aves.

Después del ritual, donde el grupo acompañante hemos estado a escasísimos metros de los buitres, a una orden de Manu nos retiramos a un lugar mas alejado, mientras  Manu aun se quedará unos minutos mas con ellos, según el para romper el hechizo y hacer que los buitres vuelvan a ser salvajes y montaraces y teman al hombre, para así mantenerlos lejos de nuestras atrocidades.
Desde este punto mas lejano observamos las ultimas evoluciones de los buitres y es ahora cuando hacen aparición los alimoches en busca de los restos y con suerte el quebrantahuesos, que sin embargo no bajara hasta que tenga la absoluta seguridad de que no queda nadie humano en la zona.


Alimoche  Neophron pernopterus

Quebrantahuesos Gypaetus barbatus


Y una vez mas se ha cumplido el ritual de un hombre y los buitres.
Gracias Manu.











2 comentarios:

Jose Luis Hernandez Almaraz dijo...

Estupendo relato, y bien surtido de buenas fotografías. Enhorabuena Jose Mari.
Sirva para concienciar del respeto que nos merecen todos los animales, y la necesaria ayuda para su conservación.

Jose Luis

Jose Mari Salazar Alonso dijo...

Gracias Jose Luis. Como dices, que sirva para concienciar a todos,de que todos los animales wapos o menos wapos, es necesario conservarlos, ya que cada uno cumple su fin, aunque a veces no lo veamos claro.

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