sábado, 14 de agosto de 2010

VIAJE A BULGARIA: MONTAÑAS DE VITOSHA (2ª parte)

TERRITORIO DEL CASCANUECES Y LA ALONDRA CORNUDA

(sigue de VIAJE A BULGARIA: MONTAÑAS DE VITOSHA (1ª parte))

El día 4 de Junio, después de un copioso desayuno, nos dirigimos rumbo a la estación de esquí de las montañas de Vitosha. Subimos con el microbús por una maltrecha carretera con adoquines por asfalto. A medida que vamos ganando altura vamos cruzando por un bosque mixto con una gran cantidad de especies arbóreas entre las que destacan: Carpe, Hayas, Fresnos y Robles.

Llegamos al aparcamiento de la estación de esquí y tan pronto como bajamos del microbús ponemos en funcionamiento la óptica, aunque a decir verdad ese oscuro y nebuloso día no nos va a deparar nítidos avistamientos ni imágenes de calidad.

Grupo iniciando el pajareo




Enseguida comienzan a aparecer las primeras especies orníticas. Moviéndose entre las acículas de los pinos podemos distinguir Reyezuelo sencillo (Regulus regulus) y Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) que comparten árbol y alimento con un grupete de alegres y ruidosos Mitos (Aegithalos caudatus). Un reclamo en lo alto de una pícea reclama nuestra atención, se trata de un ejemplar de Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) que, a pesar de la mala luz, nos proporciona alguna instantánea.

Mirlo capiblanco (Turdus torquatus) macho

Nos adentramos en el bosque en un suave ascenso, ahora la cobertura vegetal está compuesta principalmente por Pino y Acebo, con un sotobosque mayoritariamente formando por Arándanos que lucen majestuosos sus flores.

Arándanos en flor

Varios ejemplares de Mosquitero común (Phylloscopus collybita) reclaman nuestra atención, cuando estamos siguiendo sus movimientos entre las ramas nos topamos con una Curruca zarcera (Sylvia communis), esta última especie nos acompañara insistentemente durante toda la mañana. En las copas de los árboles se mueve el Piquituerto común (Loxia curvirostra) mientras que sobrevuela la zona un Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Nos detenemos a escudriñar en un claro del bosque, allí a nuestros pies vemos una flor de la familia de las rosáceas que más tarde nos enteramos que es endémica de esta zona.

Geun coccineum

Seguimos ascendiendo y nos paramos en otro claro del bosque, está rodeado de pinos y acebos y su suelo está tapizado de argomas. En esta zona buscamos al Cascanueces (Nucifraga caryocatactes), una de las estrellas ornitológicas de las montañas de Vitosha.

Buscando al Cascanueces. Foto Steve West

Mladen, nuestro guía búlgaro, nos informa de que ha oído el reclamo de los ejemplares de Cascanueces (Nucifraga caryocatactes). Todo el grupo prospecta las copas de las píceas. Nuestro objeto del deseo se hace el remolón pero su espera es amenizada por el constante reclamo de varios ejemplares de Curruca zarcera (Sylvia communis) y de Bisbita arbóreo (Anthus trivialis) que también quieren su momento de gloria fotográfica.

Bisbita arbóreo (Anthus trivialis)

En su lugar favorito, la punta de una pícea, se deja por fin ver el ansiado y bello Cascanueces (Nucifraga caryocatactes), para mi uno de los córvidos más hermosos del Paleártico Occidental. Para todo el grupo es “bimbo” y la emoción flota en el ambiente.

Cascanueces (Nucifraga caryocatactes)

Cascanueces (Nucifraga caryocatactes)

Tras permanecer un rato entretenidos en la observación del Cascanueces (Nucifraga caryocatactes), optamos por continuar el suave ascenso. El córvido parece leernos el pensamiento y la despedida es mutua.

Cascanueces (Nucifraga caryocatactes)

En la siguiente parada, en una zona en la que predomina el roquedo oímos al Roquero rojo (Monticola saxatilis) y al Zorzal común (Turdus philomelos). La zona es sobrevolada por un grupo de Cuervo (Corvus corax).

En la zona boscosa vemos cicleando en busca de alimento al Busardo ratonero (Buteo buteo). Cerca, en un arbusto, detectamos a tres ejemplares de Curruca zarcerilla (Sylvia curruca) que apenas se dejan ver, no así su pariente cercano la Curruca zarcera (Sylvia communis) que luce hermosa en la punta de una rama.

Curruca zarcera (Sylvia communis). Foto Leo Casasola

Regresamos hacia el aparcamiento para comer algo. Un sonido que proviene de un árbol próximo llama nuestra atención, cuando enfocamos los prismáticos descubrimos un lustroso macho de Tarabilla norteña (Saxicola rubetra).

Tarabilla norteña (Saxicola rubetra)

La comida es amenizada por un grupo de Carbonero común (Parus major) y su “primo” el Carbonero garrapinos (Parus ater). Es constante el ir y venir del escandaloso Mirlo común (Turdus merula), así como las incesantes acrobacias con las que nos deleita el Papamoscas gris (Muscicapa striata) en sus lances de caza. Nos sorprende el posadero que ha escogido en la punta de una pícea una Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea).

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)

Por la tarde nos encaminamos hacia lo alto de la estación de esquí (2400m) en busca de la Alondra cornuda (Eremophila alpestris). Pasamos por un claro del bosque, en las lindes del camino vemos gran cantidad de flores entre las que destacan las bellas orquídeas.

Dactylorhiza cordigera

El paisaje de montaña muestra en esta zona aún restos de nieve, lo que le confiere una mayor belleza y recuerda que en los altos el invierno todavía está presente.

Paisaje con nieve. Foto Nat Argullós

El suave, aunque continuado ascenso, es amenizado por el omnipresente Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y la Collalba gris (Oenanthe oenanthe) que buscan en las zonas pedregosas el alimento mientras en lo alto de los arbustos está vigilante el Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio). Por todas partes se ven bonitas flores de alta montaña.

Crocus sp. Foto Ignacio Olaso

Cruzamos un pequeño nevero donde se encuentran picoteando varios Bisbitas alpinos (Anthus spinoletta), éstos se levantan de repente espantados por el raudo paso de un Gavilán común (Accipiter nisus).

Grupo cruzando un nevero. Foto Steve West

A lo lejos vemos alimentarse en los pastizales a un macho de Corzo (Capreolus capreolus). Un Roquero rojo (Monticola saxatilis) se arroja sobre una presa a poca distancia de donde nos encontramos, pudiendo comprobar que de su pico cuelga una Lagartija de turbera (Lacerta vivipara). Cada vez es más intensa la niebla por lo que optamos por emprender el descenso sin haber podido conseguir el objetivo de avistar a la escasa Alondra cornuda (Eremophila alpestris). Paramos en algunos puntos más para barrer la zona, pero no hay suerte. Según se va disipando la niebla a nuestro paso podemos contemplar, en la lejanía, la majestuosa imagen de la ciudad de Sofía.

Sofía al fondo

Dejamos atrás las montañas de Vitosha cuya belleza nos ha dejado sorprendidos. A pesar de no conseguir el objetivo de observar a la Alondra cornuda (Eremophila alpestris) hay buen ambiente y el colorido floral que nos acompaña en el descenso nos alegra la vista.

Pedicularis sp.

Al llegar al aparcamiento y mientras cargamos los bártulos en el mini-bus escuchamos el incesante canto del Verdecillo (Serinus serinus) y del Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) que de este modo despiden nuestra estancia en esta zona.

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs). Foto Leo Casasola

(continua en VIAJE A BULGARIA: SAKAR (1ª parte))

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