sábado, 13 de diciembre de 2008

CACERES

Ya hace días que hemos vuelto de Cáceres, a donde fuimos Javi, Mila, Asún, Juani y yo, Jose Mari. El día 1 de Diciembre dejando atrás el temporal de nieve que nos acompaño hasta Béjar, llegamos a Monfragüe. Ya por el camino, tuvimos la suerte ver avutardas cerca de la carretera, desde el coche. Antes de entrar en la carretera de acceso al parque por la Portilla del Tiétar, nos dimos de morros (es un decir) con mas de un millar de grullas que descansaban en los restos de un maizal. El día no podía comenzar mejor, bueno terminar, porque ya eran las tres de la tarde. Continuamos nuestro camino sorprendiéndonos la gran cantidad de ciervos que veíamos a orillas de la carretera. Antes de llegar al hotel veíamos muchas avefrías y gaviotas en un campo que estaban roturando, así que paramos. Un instante después teníamos a la imperial volando sobre nosotros. Mejor no nos podía ir. Cuando la imperial desapareció elevándose volvió la calma al lugar y seguimos hasta la Portilla del Tiétar. Allí pudimos deleitarnos con el vuelo de los buitres leonados,





sobre las rocas otros emitían extraños gruñidos y silbidos ( y eso que se la considera un ave silenciosa ). También volaban en la zona buitres negros.


Vimos inquietos roqueros solitarios,


no tan lustrosos como en primavera, perdices comunes,



aviones roqueros, 3 zampullines comunes, martín pescador, bastantes cormoranes grandes en vuelo hacia algún dormidero fuera del parque, milanos reales, ratonero común, garza real y garcillas bueyeras, curruca cabecinegra, colirrojo tizón, jilguero, verderón común, petirrojo, mitos y más ciervos. Otra vez descubrimos a la imperial,


esta vez posada en una roca donde se paso más de dos horas. Mas cerca volaban los bonitos rabilargos, en grupos, atiborrándose de los frutos del madroño. Cogerán cogorza?.
Estuvimos hasta el anochecer con la intención de ver o escuchar al búho, pero no pudo ser. Hacia un frio del carajo.Al siguiente día visitamos el pantano de Arrocampo. Aquí quedamos con Joserra que vino desde Madrid a pasar el día con nosotros. Antes de llegar sobre un poste al lado de la carretera vimos un elanio azul al que afotamos.


En el pantano, mucha agua y pocos bichos. Aun así pudimos deleitarnos con 3 garcetas grandes,



garzas reales, garcilla bueyera y garceta común. Alguna cerceta común, bastantes fochas, 3 aguiluchos laguneros, mosquiteros musicales y algunas gaviotas sombrías y reidoras y calamones.


A medio día de nuevo nos fuimos de nuevo a la Portilla del Tiétar, donde vimos casi lo mismo que el día anterior. Continuamos la carretera, asomándonos a todos los miradores, hasta llegar al Salto del Gitano donde permanecimos hasta la puesta de sol. Por allí pululaban los roqueros solitarios, currucas cabecinegras, colirrojo tizón, verderones comunes, mosquiteros comunes y musicales y el permanente vuelo de la colonia de buitres leonados a los que se les sumaban algunos buitres negros. Todo normal hasta que Javi dice que ha visto una nutria en el rio. Abrimos los ojos como platos detrás de los primaticos y nada. De pronto Juani, que no sabe si gritar de alegría o de tirarse directamente al agua, dice que la ha visto trepar unas rocas para entrar en una grieta. Y los demás ni olerla. Cogemos los teles y enfocamos a la grieta, la escudriñamos por dentro y allí no vemos nada. Otra vez me quedo sin verla.
Si hay nutria hay que encontrarla, así que rastreo con el tele toda la orilla contraria. De pronto, bajo una enorme roca redonda, que forma una oquedad sobre el rio, veo una pequeñas olas.
¡La tengo! ¡Ahí está!
Esta dentro de un hueco a orillas del rio acicalándose, uno a uno paseamos todos los ojos por el ocular del tele para verla.
Por fin......... la nutria
Está anocheciendo cuando nos despedimos de Joserra. El se vuelve a Madrid y nosotros continuamos hasta Zarza de Montánchez. Ya de noche y cerca del pueblo vimos en la carretera un zorro.Al siguiente día, el 3, amanece con el tiempo bastante revuelto, hay niebla y llueve. Se nos pasa la mañana haciendo alguna compra, pero a mediodía nos acercamos hasta una charca en un pueblo de Arroyomolinos, donde vemos abundantes muestras de presencia de nutria. Allí vemos entre ratos de lluvia a los andarríos grandes, agachadiza común, lavandera cascadeña, garceta común, garza real, abubilla,

alcaudón real, bisbita pratense, y mosquiteros musicales y comunes.
Como la tarde no mejora nos acercamos a un pequeño pantano, ya de retirada, en plan paseo bajo la lluvia, antes de llegar, la mitad del grupo regresa ante la insistencia de la lluvia. Javi y yo continuamos a pesar de que esta a punto de anochecer. Ya sobre el dique de la presa podemos comprobar la enorme sequía que hay. Al igual que este, que le falta el 75% del agua, ya vimos en Monfragüe que en la Tajadilla, el río casi se podía cruzar a pie.
De pronto Javi dice que ha visto un movimiento sobre el agua. Miramos con los prismáticos y allí está. Otra nutria. Y en cada inmersión se acerca más a nosotros. No hay donde esconderse, así que nos agachamos para romper nuestra figura de humanos. En dos inmersiones la teníamos a cincuenta metros, quieta, mirándonos, mirándola, nosotros a través de los prismáticos y ella fija en nosotros, inmóviles los tres.
Un momento que duro años. Hasta que unas olas concéntricas sobre el agua rompieron la magia y desapareció. No teníamos ni una cámara, pero ni aunque la hubiésemos tenido, hubiéramos reparado en ella, tal era nuestro asombro.
El día 4, habíamos quedado con Juanma en Malpartida de Cáceres. Antes de llegar y a la salida de Cáceres vemos un afinca llena de postes con nidos para cigüeñas, muchos ya ocupados.En la charca de Malpartida ya junto con Juanma, vimos andarríos grandes

y chicos, chorlitejos grandes y chicos, agachadizas comunes,


garzas reales, cormoranes grandes, fochas, zampullines comunes, archibebe claro y común, garcetas grandes, cigüeñas blancas, abubilla, tórtolas turcas, mosquiteros comunes, musicales y bisbitas pratenses.Después nos fuimos hasta los Berruecos. Antes en un muro vimos un mochuelo que soporto una buena retahíla de fotos.


En los Berruecos


vimos azulones, frisos, cercetas, fochas, gallinetas, garcetas grandes, garza real, abubillas, martín pescador, alcaudón real


y curruca cabecinegra.
El tiempo empeora ligeramente y aprovechamos para ir hasta Aldea de Cano para ver a las grullas al anochecer. Vimos algunas entre las encinas, pero no las vimos llegar a sus dormideros. En la estación un mochuelo. Había muchos buitres tanto leonados como negros sobre las encinas, en una ladera cercana yacía una vaca muerta medio comida. También levantamos 7 alcaravanes.
El día 5, madrugamos, tenía que ser el día de las grullas. Queríamos visitar el pantano de Sierra Brava, Charca de Hito, Moheda alta y más cosas que no nos dieron tiempo.
Antes pasamos por Campo Lugar, buena zona esteparia, pero el mal tiempo y el viento no nos daba lugar a muchas florituras. Aun así descubrimos a seis avutardas medio escondidas del viento, en dos grupos. Milanos reales y muchas avefrías solas pero por todos los sitios. También había grupos de alondras
Sobre el pantano de Sierra Brava cientos de anátidas. Azulones, frisos, cucharas, silbones, zampullines comunes 27 juntos, fochas en grandes grupos y una veintena de ánsares comunes. Poco nos duró, porque una niebla baja arrastrada por el viento nos envolvió, cubriendo el pantano y dejando una mala visibilidad.Aprovechamos para movernos y camino a Casas de Hito vimos a las grullas


entre las encinas. Había muchas, imposibles de contar entre los árboles, pero en un solo grupo mas cercano conté 170.
Ya en Casas de Hitos y acercándonos a su laguna, veíamos cientos de grullas, por todas partes.
¡Que digo............ miles!


Si, miles de ellas descansaban y comían en las planicies hasta donde nos alcanzaba la vista. Grupos moviéndose a la izquierda, otros a la derecha. Unos se acercaban, otros se alejaban. El horizonte estaba en pleno movimiento.
Intentamos hacer fotos con el telescopio, a pie o desde el coche, pero ellas siempre nos mantenían una distancia de seguridad, bastante grande para nuestras fotos.


Mientras nos acercábamos a la charca, Juanma oyó un reclamo que no estaba dentro de su fichero mental. Enseguida gritó, ¡tienen que ser bengalís¡. Un grupito de cuatro se habían refugiado entre las cañas de unas eneas. Eran tres hembras y un macho rojo carmín que aunque se escondía no era suficiente para el alcance de los teles. Más adelante los grupos eran más numerosos, a los que veíamos en vuelo, para esconderse rápidamente entre vegetación baja y acuática. Con el ansia de verlos mejor descubrimos a otro foráneo en su mismo hábitat, el pico coral. Dos bimbos y encima amigos.Cuando remontamos el dique de la charca de Hitos, no sabíamos a donde mirar. Si a los grupos de bengalís y pico coral que revoloteaban en la vegetación que la rodea, a los cientos y cientos de patos sobre el agua de la charca o a los miles de grullas de fuera de ella.



A esto había que sumar el griterío de no menos cantidad de gorriones morunos sobre unos sauces. En la charca había sobre todo azulones, pero también frisos, silbones, rabudos, cercetas comunes y fochas, en tal cantidad, que toda la charca de mas de 1000 m de longitud estaba salpicada de puntos oscuros.Vimos grupos y más grupos de grullas, allí estaban todas. Hasta, entre un nutrido grupo de ellas pastaban tranquilamente otro grupo de 24 avutardas,

perfectamente mimetizadas contra el terreno y perdidas entre tantas grullas. Antes de marchar algunos también vieron a un elanio. 10 cigüeñas blancas juntas, luganos, gorriones morunos y verderones en nutridos grupos, lavanderas blancas y boyeras, curruca cabecinegra, abubillas y martín pescador.
Ya atardeciendo nos fuimos hasta Moheda Alta. Allí esperábamos por fin, ver entrar a las grullas a sus dormideros. De camino al lugar veíamos más y más grullas, algunas al borde de la estrecha carretera, donde no podíamos parar. En Moheda hay unos altos observatorios que dominan unas planicies donde han cultivado maíz. Ya hay algunas grullas y creemos que este será el lugar del éxtasis. En los alrededores oíamos sus trompeteos y en el horizonte contra la puesta del tímido sol entre las nubes, veíamos movimientos de grupos.A medida que bajaba la temperatura de la tarde, subía la nuestra, hasta que un todoterreno atraviesa la planicie donde esperamos el descenso de las grullas. Del descenso de las grullas esperado, pasamos al ascenso hacia los cielos de las pocas que había, en un instante. Además de varios grupos de ánsares comunes, que suman unos 400.


Todos ellos llenan el cielo a nuestro alrededor para poco a poco desaparecer de nuestra visión. Vemos muchas y muchas grullas en los campos lejanos y como grupos que llegan de lugares más lejanos se van hacia allí lejos de nosotros. El lugar donde esperábamos se ha quedado vacío, muy vacío y a estas horas sin posibilidades de que llegue alguna. Es como si las que han salido de aquí se hubiesen llevado a las demás a campos mas lejanos. Solo nos queda el consuelo de ver un lejano dormidero de milanos reales donde se concentran, todavía en vuelo, mas de un ciento sobre los árboles. Nos despedimos de Juanma y nosotros regresamos a Zarza.
El día 6 hemos quedado con Fran, un amigo de Javi, en las cercanías del embalse de Guardiloba. Allí esperamos ver avutardas y otras aves esteparias.
Pero nuestro gozo en un pozo. Además de nieblas, lluvias intermitentes y viento, hoy, es día de caza. Hemos visto, donde hemos quedado, un grupo de luganos, pico picapinos y aviones roqueros.
Hacemos de tripas corazón y nos echamos al camino, mientras refunfuñamos por la presencia de cazadores en la zona. Son galgueros y vemos como persiguen a una liebre. Cuando ya parece el fin de esta, porque vemos a los cazadores correr hacia los galgos, respiramos profundamente. Se les ha escapado, je, je. Mientras seguimos andamos nos salen mas liebres que huyen despavoridas, no de nosotros, sino azoradas por los cazadores de los alrededores. También vemos 3 avutardas, una a una, pero volando altas y como escapando a zonas lejanas. En varios grupos vemos 22 ortegas, lo mismo, movidas de un lugar a otro. 9 sisones muy inquietos se esconden en un campo de cardos así como 2 perdices, avefrías por todos los sitios, alondras en grupos, cogujadas comunes, alcaudón real, milano real, jilgueros en grupos, 1 garza real en vuelo, azulones en una charquita y 7 cigüeñas blancas. Finalmente la mañana a pesar de todo se ha dado muy bien.Por la tarde nos acercamos al pantano del Salor, donde conocimos a Jero, que allí estaba pajareando y nos informo de la llegada diaria de las grullas. En los alrededores ya se veían acercarse grupos de grullas.


Los mismo los cormoranes grandes que llegaban y se reunían a decenas, para ir a dormir a unos álamos junto al rio. En la orilla estaban los andarríos grandes, lavanderas cascadeñas y azulones. En la zona volaban el aguilucho laguneros y ratoneros comunes, cernícalo común, gaviota sombría y reidora. Además vimos grandes grupos de gorrión moruno, colirrojo tizón, abubilla y 3 gorriones chillones.
Ya anocheciendo por fin pudimos contemplar la llegada de las grullas a su dormidero. Desde el horizonte llegaban como largas cuerdas ondulantes, envueltas en un griterío que ponía los pelos de punta. Grupos de veinte, treinta, cincuenta, hasta completar varios cientos. Poco a poco las orillas vacías se llenaron de estas espléndidas aves llegadas de lugares lejanos, hasta que la oscuridad las envolvió y solo su voz atrompetada delataba su presencia. Y a modo de despedida hasta un búho real no muy lejano, nos daba su adiós con su ulular.

1 comentario:

Tomás dijo...

Jueeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Ya vemos como os lo habeis pasado, un vicio ver tantas aves y disfrutar pajareando por Extremadura en esta época del año, pero lo que tienes que contar es que carajo haces, a quien vendes tu alma, para conseguir ver siempre a los bichos más especiales, en Salburua al visón europeo y ahora la nutria por partida doble, no se si será Juani el talismán, pero hay que reconocer que la suerte os acompaña, o quizas sea que sabeis buscarla
Saluddddddddddd

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