viernes, 12 de diciembre de 2008

Parque Natural del Tajo Internacional (1ª Parte)

Vista del río Tajo desde el mirador del Poblado (Cedillo)
Aprovechando que me quedaban unos días de vacaciones, cogí la semana del 30/11 al 07/12 para pasarlos en este magnífico parque natural. El tiempo no acompañó, pues el frío y la lluvía fueron una constante a lo largo de la semana. Un agua muy necesaría, pues desde mayo no había caído ni una gota. Pero los paseos por sus sendas y caminos inmersos en esta magnífica naturaleza son toda una delicia para los sentidos.




Dehesa de alcornoques del Santo (Cedillo)
Además, el otoño es una de las épocas más expléndidas del año, donde los colores ocres, dorados y pardos predominan en la naturaleza. Pero esto no es así en el bosque mediterráneo, donde la mayoría de sus árboles son de hoja perenne y el verde es perpétuo.
Bosque de umbría de Las Parreras (Cedillo)
Es en estos momentos cuando estos bosques ofrecen sus frutos más exquisitos. Las encinas (Quercus ilex) y alcornoques (Quercus suber) tapizan los suelos de bellotas, mientras los frutales se encuentran cargados de membrillos (Cydonia vulgaris), madroños (Arbutus unedo), granadas (Punica granatum) y majuelos (Crataegus monogyna), y los olivos (Olea europaea) ofrecen su elixir de aceitunas.
Bellotas de alcornoque

Membrillero (Cydonia vulgaris Pers)

Madroño (Arbutus unedo L.)

Granado (Punica granatum L.)

Espino albar (Crataegus monogyna Jacq.)

Olivo (Olea europaea L.)
Mientras entre la hojarasca se pueden apreciar los cuerpos fructíferos de los habitantes más pequeños de estos bosques. Diferentes tipos de hongos participan en la descomposición de la materia orgánica, cerrando así el ciclo de la vida de estos montes.
Amanita codinae

Suillus mediterraniensis

Russula atropurpurea

Rhizopogon roseolus

Scleroderma meridionale


Agaricus campestris


Scleroderma verrucosum
Todos ellos suponen un gran sustento para la mayoría de los habitantes del monte mediterráneo, tanto salvajes como domésticos, que necesitan hacer acopio de energía para pasar el duro invierno de estas tierras.
Cerdo ibérico

Ovejas merinas
También con la llegada de los grandes bandos procedentes de latitudes más norteñas, llegan las primeras nevadas que tapizan las cumbres más altas de sierras como la de San Mamede o de La Estrella, en tierras lusitanas, desde cuyas laderas se desliza un viento muy frío parecido al cierzo, que provocan amaneceres cubiertos de niebla.
Bando de grullas alimentándose en la dehesa

Vista desde el parque de la Sierra de la Estrella cubierta de nieve

Además del atractivo natural de la zona, sus tierras guardan la huella del paso del hombre del neolítico a cobijo de sus árboles, en forma de tumbas antropomórficas y dólmenes, muy abundantes a ambos lados del río Tajo.

Tumba antropomórfica de La Cortesiña (Cedillo)


Dolmen de la Tierra Caída I (Cedillo)
Desde su declaración de parque natural el año pasado, se ha hecho una gran inversión en infraestructuras, sobre todo en señalización de recorridos y la instalación de mapas de los mismos a la entrada de los diferentes municipios. Pero aún queda el paso más importante que es la construcción de un centro de interpretación y diferentes oficinas de información en los pueblos que se incluyen dentro de este parque natural.

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