lunes, 11 de agosto de 2008

5 DIAS EN ESCOCIA 4ª Parte


4ª Parte Día 22 de Junio
Hasta ahora hemos disfrutado del buen tiempo. Hoy vamos a ver la otra cara de Escocia. La lluvia y el mal tiempo.
La mañana es oscura y lluviosa, y nuestro destino para hoy, la isla de Skye. Tenemos grandes esperanzas en esta isla, pero el tiempo no parece que nos vaya a acompañar.
Para llegar desde el Loch Ness debemos atravesar grandes bosques de Piceas Picea abies y Pinos de Caledonia Pinus sylvestris, para llegar a zonas de páramos donde ha desaparecido la vegetación arbórea por la altitud. La carretera es estrecha. Vemos placas de tráfico indicando presencia de ciervos en la carretera. A esto se le une una carretera llena de charcos de agua, que en mas de una vez, hace que el coche nos haga acuaplaning. Poco más adelante un gran ciervo yace en la cuneta patas arriba. Descendemos por un estrecho valle de páramos, con forma de U, parecen valles glaciares, hasta llegar a una sucesión de lochs, el Loch Cluanie, Loch Duich y Loch Alsh, estos dos últimos, ya como brazos de mar.
Antes de llegar a la isla de Skye pasamos por el castillo de Eilean Donan,

 


parada obligatoria, por lo menos para sacar una foto. El entorno es bonito y misterioso, con razón se ha utilizado en varias películas de cine. Nuestro viaje continua, hemos venido a pajarear.
A través de un puente de hormigón, muy aéreo, pasamos a la isla de Skye. Atentos a lo que vemos decidimos parar en las inmediaciones del Loch Ainort, donde podemos contemplar desde la orilla a los Araos comunes Uria aalge, Alcas Alca torda, Gaviones atlánticos Larus marinus, Gaviotas argénteas Larus argentatus y Ostreros Haematopus ostralaguss, sobre un playazo. Más adelante nos acercamos hasta lo que creemos que son bateas, donde sobrevuelan cantidad de aves. En realidad es una piscifactoría de salmones en el mar. Sus bordes, están llenos de gaviotas, al acecho de los salmones que saltan sobre la lámina de agua de mar. De nada les vale, pues las diferentes piscinas están tapadas por una red, que evita los escapes y cualquier ataque por parte de las aves. Vemos mar adentro Alcatraces Sula Bassana, Araos comunes Uria aalge y Alcas Alca torda. Y a lo largo de la orilla vamos viendo Bisbita pratense Anthus pratensis, Corneja cenicienta Corvus cornix, Tarabilla común Saxicola torquatus, Collalba gris Oenanthe oenanthe, Ostreros Haematopus ostralagus, Gavión atlántico Larus marinus, Arao común Uria aalge, Eider común Somateria mollissima, Cormorán moñudo Phalacrocorax aristotelis, Gaviota argéntea Larus argentatus, Gaviota sombría Larus fuscus, Garza real Ardea cinerea, Zarapito real Numenius arquata, Ánade azulón Anas platyrhynchos, Gaviota reidora Larus ridibundus, Archibebe claro Tringa nebularia, Andarrios chico Actitis hypoleucos, Cormorán grande Phalacrocorax carbo.
Sigue lloviendo y el viento es racheado y fuerte. Las pesadas nubes oscuras que llegan del mar son retenidas por los Cuillin Hills, presagio, de que el día no va a mejorar. Tenemos un día para ver la isla, que aunque no es muy grande, si es lo suficiente como para llevarte mas de una jornada el visitar los lugares interesantes.
Nos vamos hasta Portree. En este puerto parece ser que se puede ver a la Nutria Lutra lutra, además de los introducidos Pigargos Haliaeetus albicilla. Nada mas llegar, vemos que el puerto esta cerrado por unos acantilados que miran hacia el mar. Nos suponemos que el lugar es idóneo para ver el Pigargo. Cogemos todos nuestros bártulos y nos instalamos en el mismo puerto. La lluvia y el fuerte viento, no son buenos aliados y tenemos que buscar la protección de un pequeño almacén del puerto. Desde aquí, miramos y repasamos cada centímetro de costa, agua y cielo. Pasa el tiempo, y algo vamos viendo, Gaviota argéntea Larus argentatus, Gaviota sombría Larus fuscus, Gavión atlántico Larus marinus, Cernícalo vulgar Falco tinnunculus, Grajilla Corvus monedula, Corneja cenicienta Corvus cornix, Alcatraz Sula bassana, Alca Alca torda, Fulmar boreal Fulmarus glacialis, Cormorán moñudo Phalacrocorax aristotelis, Lúgano Carduelis spinus, pero nada de lo que buscamos. Después de un rato, Juanma descubre a lo lejos, lo que parece un Arao aliblanco Ceffhus grylle. Afortunadamente éste, se acerca hacia el puerto. Un rato después lo tenemos a una distancia, que aunque no muy próxima, si lo suficiente como para verle el rojo del interior de la boca, cuando abre ésta.
Otro Biiiiiiimmbo para los tres.
Antes de marchar de Portree todavía tenemos la oportunidad de ver otro. El tiempo no mejora, aunque ahora hay ratos que no llueve.
Con mucho pesar porque no hemos visto ni nutrias ni pigargos, nos vamos al otro lado de la isla. A través de desolados páramos, en los que nos detenemos varias veces con la intención de descubrir algo que llevarnos a los ojos. Miramos y remiramos, escuchamos, y solo vemos paramos vacíos y el sonido del viento. Continuamos el camino para llegar de nuevo a la costa, cerca de la población de Dunvegan.
El viento de nuevo sopla con fuerza, pero queremos acercarnos a algún retazo de costa protegido. Pasamos por las cercanías del castillo de Dunvegan. Vemos que tiene bastante afluencia de turistas, pero como no hemos venido a esto, lo pasamos de largo. Seguimos a través de un estrecho camino que nos conduce a un loch de costas muy recortadas con muchos islotes. Hay tantas islitas y rocas que es difícil saber que es costa y que es isla. El viento sopla con furia, pero ahora no llueve. Es el momento de sacar los prismas y teles y echar una buena ojeada. El vuelo de unos charranes pronto nos llama la atención. Es un grupo de Charranes árticos Sterna paradisea junto a Charranes comunes Sterna hirundo. Mientras los miramos, de pronto se forma una algarabía y vemos que están persiguiendo enconadamente, a un Págalo parásito Stercorarius parasiticus que huye despavorido de ellos. El seguimiento de la comitiva, hace que paseemos nuestra mirada sobre unas rocas, en las que duermen plácidamente unas focas. Son un grupo de una veinte Focas grises Halichoerus grypus, que duermen sobre un costado. Salpicadas por las olas, y batidas por el fuerte y frío viento, parecen estar en la misma gloria.
En un recodo protegido donde se forma una bahía con una pequeña marisma vemos un Tarro blanco Tadorna tadorna. Nos movemos de sitio, para parar en otro punto de la costa de Dunvegan. Desde aquí dominamos una buena zona de costa y encontramos un grupo de Serretas medianas Mergus serrator, 2 machos y seis hembras. Durante un buen rato se pasean a un lado y a otro mientras pescan, pero siempre las tenemos lo suficientemente lejos como para no poder sacar una buena foto. Hay Zarapito real Numenius arquita, y muy lejano, un Colimbo chico Gavia stellata en plumaje de verano. Aunque está lejos, con la ayuda del teles, apreciamos los suaves colores de su plumaje.
Seguimos costeando y haciendo paradas en puntos estratégicos, pero el tiempo no acompaña y se hace difícil descubrir a las aves. Vemos Gaviotas canas Larus canus, Bisbita costero Anthus petrosus y Collabas grises Oenanthe oenanthe.
Se nos ha pasado casi el día. Hemos dado la vuelta a casi toda la isla y ahora nos encontramos de nuevo frente a los Cuillin Hills, que nos cortan el paso. Debemos cruzar de nuevo la isla para coger la carretera de salida. Los Cuillin Hills son unas montañas espectaculares. Lástima que la niebla no nos deje verlos enteros. Son de forma cónica, apretados unos contra otros, formando altos collados, visibles cuando nos deja verlos la niebla. Cubiertos de brezos Erica spp y Calluna vulgaris, están pintados de pardos, rojos, violetas, morados y ocres. En sus laderas vemos multitud de Ciervos Cervus elaphe, que el color de su pelo se funde con el color de la vegetación. Y muy cerca de nuestro coche, del que no queríamos salir por la lluvia, tenemos dos vacas autóctonas. Tienen largos cuernos abiertos y un pelaje largo y lanudo muy llamativo, y seguramente muy útil en lugares como estos.
Antes de salir de la isla, abandonamos la carretera principal para dirigirnos a Kylerhea. A través de una, más que estrecha, carretera ascendemos por entre los Cuillin Hills. Subidas y bajadas continuas, curvas y más curvas. Las siete millas parecen multiplicarse. Cuando llegas a lo mas alto, hay unos cambios de rasante fortísimos. Hay momentos que pierdas la visión de la carretera, con el morro del coche mirando al cielo y sin saber si lo que hay mas adelante es carretera o un precipicio. Hasta que te asomas a uno de ellos y ves el pueblo. Está casi debajo de nuestros pies (neumaticos). Ahora, la estrecha carretera desciende con unas pendientes de vértigo. Cruzamos la ladera del monte, con no menos pendiente, como cortándola. Tanto el lugar como el itinerario es precioso. Pero aquí no se puede llegar con prisa. En el camino nos han cruzado los Zorzales charlos Turdus viscivorus y por la estrecha carretera hemos visto cruzar Ciervos Cervus elaphe.
Cuando llegamos al fondo del valle, que ya es la costa, buscamos la ubicación de un observatorio desde donde dicen que se puede ver a las nutrias.
Desde este lugar se podría cruzar el estrecho brazo de mar que separa la isla de Skye de Escocia por medio de un transbordador. A la hora que llegamos está parado y no funciona.
Llegamos a un aparcamiento que está a 1 Km del observatorio, al que hay que llegar andando.
Una vez en el observatorio, las vistas del estrecho son inmejorables. Esta ubicado un poco alto sobre el mar, que aquí se encuentra calmado, apenas hay oleaje, solo los dibujos de las corrientes, a modo de cintas sobre el mar.
Debajo del observatorio vemos movimientos y ruidos sobre el agua. Nos da un vuelco el corazón.
Serán las nutrias?
Ojo avizor, escudriñamos la orilla, para descubrir, que son focas jugando. También las hay en el agua. Se sumergen provocando ruidos con el aire expulsado por la boca, y vuelven a salir jugando.
O es el acoso de unos machos hacia unas hembras y los ruidos son intimidatorios entre los machos?
Después de un buen rato de juegos o peleas, van saliendo a tumbarse sobre unas rocas a flor de agua, adoptando para descansar sobre un costado, una típica forma de arco.
Hay mas de cincuenta focas en la zona, en distintas ubicaciones. Hay Focas grises Halichoerus grypus, la mayoría, pero también hay otras, posibles Focas comunes Fhoca vitulina. La tarde se acaba y la mayoría de las focas van abandonando el agua para descansar. Otras sin embargo descansan en el agua, flotando en posición vertical. Se ve algún grupo descansando así y sus cabezas que sobresalen de la superficie del agua parecen un grupo de boyas a la deriva.
También vemos abandonar la zona, a parte de un grupo de más de cuarenta Gaviones Larus marinus que descansan sobre el agua en un lugar protegido.
Abandonamos el lugar, y de regreso al coche todavía nos entretenemos con unos Mosquiteros musicales Phylloscopus trochilus, Bisbitas pratenses Anthus pratensis y hasta un Topillo agreste Microtus agrestis. Ya en el coche, finalizando la tarde y en la zona de la carretera de Kylerhea, nos sorprendió la presencia en las pendientes laderas, de Esmerejones Falco columbarius que nos han cruzado en varias ocasiones.
Poco despues de salir dela isla de nuevo paramos, a modo de despedida, en las cercanias del castillo de Eilean Donan, para sacar unas fotos con las últimas luces del d ía.

Continuará...............

1 comentario:

Jole dijo...

Que envidia me estais dando con este viaje. Muy entretenidos comentarios y buena coleccion de especies que visteis.
Yo estuve hace años pero en plan turista (no iba solo, claro), y solo me hice alguna escapadilla.

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